jueves, 29 de mayo de 2014

La Patata Envenenada

    Hoy me gustaría hablaros sobre una molécula muy interesante llamada Solanina. Quizás alguno de vosotros hayáis escuchado algo sobre ella. Para ser sincero hace cuestión de un año desconocía totalmente su existencia, hasta que un compañero de laboratorio me advirtió de la peligrosidad de comerse la piel de las berenjenas...Me sorprendió tanto en su momento el dato que he tenido guardado hasta ahora un pequeño grano de curiosidad, y por fin el trabajo me ha dejado un hueco para buscar entre artículos algo de luz. Parece ser que no es incierto del todo.

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    Como sabéis muchas plantas sintetizan metabolitos secundarios que conocemos como alcaloides. Éste es un nombre genérico para designar a ciertas sustancias muy conocidas (como cocaína, morfina, colchicina o nicotina) que comparten propiedades químicas y proceden del metabolismo de ciertos aminoácidos. La mayoría de los alcaloides son conocidos por causar efectos fisiológicos a los seres humanos e históricamente los hemos utilizado debido a ciertas propiedades terapéuticas que presentan según la dosis y el modo de administración.

    Aquí es donde llegamos a nuestra molécula, ya que algunas plantas de la familia de las solanáceas (como la patata, el tomate, los pimientos o las berenjenas) son capaces de sintetizar un gluco-alcaloide de sabor amargo llamado solanina. Se han hecho estudios que demuestran la existencia de hasta 10 genes diferentes asociados a la producción de solanina en algunas plantas de esta familia. Ésta molécula es, en efecto, a priori tóxica si se ingiere en grandes dosis ya que tiene acción hemolítica y es un inhibidor natural de la acetilcolinesterasa, es decir, puede producir desde cambios en la vigilia a cuadros psicóticos o convulsiones.
.La concentración de solanina en una planta depende en principio de varios factores. Como es lógico pensar unas variedades de plantas producen más solanina que otras. La cantidad de solanina por gramo de planta depende de la localización de la muestra y de la madurez del tallo o fruto. Por ejemplo en el caso de las patatas la solanina se concentra en las zonas expuestas y está incrementada en estados de inmadurez. En la lógica de el ecosistema natural la producción de este tipo de sustancias suele tener un sentido protector o defensivo. La solanina es utilizada por las plantas para defenderse de microorganismos y parásitos.

    Ahora es cuando toca decir que es realmente improbable una intoxicación por solanina en humanos adultos. Los animales en general no tienen costumbres higiénicas ni examinan cautelosamente sus alimentos antes de ingerirlos, con lo que usualmente ingieren indistintamente partes de la planta que para el ser humano no resultarían atractivas. Las partes más utilizadas para la alimentación humana son sin duda los frutos, en los que la solanina se encuentra en concentraciones bajas en estados de madurez aptos para el consumo. Además la solanina se degrada a 170 grados. Una correcta cocción asegura la completa eliminación de la misma. En el caso de los frutos que consumimos crudos como el tomate, es posible que ingiramos pequeñas cantidades de solanina activa. En el caso de un adulto habría aún así que deglutir varios kg de tomate extremadamente inmaduro para que experimentásemos una intoxicación aguda.

    Algunos estudios señalan que existen alimentos que naturalmente presentan ciertos químicos que neutralizarían la acción tóxica de este alcaloide como la solanina u otros. Haciendo combinación apropiada de alimentos se podrían comer alimentos con solanina sin que existiese ningún riesgo asociado. Existen otros estudios en los que investigadores han tratado de silenciar algunos genes del metabolismo de éstas plantas y tratar así de prevenir la formación de estás sustancias, que a pesar de que parece que son beneficiosas para las plantas, no lo son a priori para el consumo humano. Como ejemplo paradójico, que demuestra que nada es veneno en manos del cauto, he encontrado también evidencias en la bibliografía de que la solanina podría ser un potente anticancerígeno. Se han descrito propiedades inhibitorias tanto para el cáncer de próstata como para el melanoma humano.

viernes, 23 de mayo de 2014

Superpoblación

    Creo que no hacen falta grandes explicaciones para comprender las implicaciones de esta gráfica que aquí mismo os pego.

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    La superpoblación no es un problema que concierna solamente a las comunidades humanas. Dinámicas de poblaciones que en algún punto alcanzan niveles demográficos extremos (más incluso de los que naturalmente soporta el ecosistema) son comunes en muchos organismos y normalmente nacen de un equilibrio inestable o de un comportamiento cíclico, en el que el número de individuos en un momento determinado se eleva, debido a incrementos en la disponibilidad de un recurso o por cambios ambientales. En una situación normal esta superpoblación es temporal, ya que, el recurso en cuestión se agota, las condiciones geoclimáticas cambian o aparecen depredadores oportunistas .

    El caso de el ser humano es diferente. Nuestra superioridad intelectual hace que potencialmente ninguno de los factores antes mencionados fuerce a la superpoblación a ceñirse a la temporalidad. Esto puede ser nuestra espada de Damocles si no sabemos sacar partido de ello.

    Por un lado, las altas densidades de población permiten la existencia de grandes metrópolis. Dinámicas económicas y sociales únicas que propician el desarrollo tecnológico y científico. Existen muchas opiniones al respecto y seguramente podríamos enumerar un listado de consecuencias nefastas de la superpoblación, pero apuesto a que la existencia de muchos individuos de una misma especie inteligente tiende a ser bueno desde un punto de vista intelectual y social. Lo que parece ser una verdad absoluta es que si no frenamos el crecimiento demográfico por voluntad propia en los próximos años la única posibilidad de supervivencia a largo plazo va a ser la colonización de otros planetas. Para ello el ser humano tiene impulsar el desarrollo de ciencia y tecnología que les permita ser independientes energéticamente, para poder emprender acto seguido la colonización del cosmos.

    Existen dos trenes que podremos tomar y saldrán pronto de la estación: El tren de la multiculturalidad, el respeto, el amor y la ciencia; o el tren de la irracionalidad, la fé, la violencia y la intolerancia.

domingo, 18 de mayo de 2014

Organismos Cibernéticos

    Según la Real Academia Española un cíborg es (literalmente copio y pego contenido): “Ser formado por materia viva y dispositivos electrónicos”.

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    Si queremos ser ortodoxos y ceñirnos a las normas de la RAE tendremos entonces que admitir que ya existen multitud de cíborgs habitando la tierra a día de hoy. Es más que probable que en tu familia exista alguno y no demasiado improbable que tú amigo lector seas uno de ellos. ¿Llevas algún implante? ¿Usas Sonotone? ¿Marcapasos? Seguro que te estás dando cuenta de que conoces alguno ¿verdad?

    Mucha gente es reacia a admitir esto. Somos bastante reacios a eliminar la barrera ideológica que nos separa de los seres metálicos de procesador. Pero es así. Cada día somos un más robóticos y un poquito menos humanos. Dependemos in extremis de móviles, tabletas, ordenadores y demás artilugios inteligentes. Isaac Asimov procuró durante su vida dejar reflejo de sus inquietudes acerca de este tema mucho antes que la mayoría. Uno de los monolitos seculares de su obra ideológica ha sido por supuesto la formulación de las leyes de la robótica. Recuerdo con cariño la profunda excitación personal e intelectual que experimenté al descubrirlas. Las implicaciones sociales que tienen ahora son mucho mayores que en su época, y a medida que el tiempo y la civilización avanza (hacia su irrevocable destrucción, aunque ese es otro post) se hacen muchísimo más importantes y necesariamente serán incluidas en la regulación de los diferentes países tarde o temprano.

    La coevolucion humano-robot traerá implicaciones malas, probablemente catastróficas: guerras hiper-destructivas, desafíos a la intimidad, abuso de poder; aunque irrevocablemente también florecerán aspectos positivos: Longevidad, descubrimientos, adaptaciones y en cierto modo libertad. En uno de los relatos de Yo Robot, se plantea una realidad utópica en la que las máquinas trabajarían para los humanos, mientras que éstos dedicarían sus vidas al desarrollo intelectual y al ocio. Esta situación es razonablemente tentadora pero difícilmente concebible hoy en día.

    Me gustaría mucho compartir con vosotros un documental de Documentos TV bastante interesante. Os recomiendo que lo veáis ya que descubriréis cosas muy curiosas y si queréis dejadme vuestras opiniones.

sábado, 10 de mayo de 2014

Sobre números y Apéndices

    A veces asumimos ciertas costumbres humanas como verdaderas, definitivas e inmutables. Uno de los hábitos que siempre ha despertado mi curiosidad es el uso que le damos a los sistemas métricos decimal y sexagesimal. Se trata se los sistema que utilizamos para cuantificar ángulos o el tiempo (sexagesimal) o el sistema métrico decimal (el metro). Trataré de explicarme.

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    Los seres humanos tenemos una media de 5 dedos por apéndice (5 en cada mano y pié). Este hecho hace que a la hora de cuantificar o medir algunas cosas o realizar cálculos matemáticos elementales hayamos decidido utilizar un sistema decimal. Resulta sencillo admitir que nuestro cerebro se encuentra naturalmente más cómodo y agradecido cuando trabajamos con múltiplos de diez. Nos resulta más natural e intuitivo. Muchos habréis comprobado que resulta particularmente tedioso explicarle a un niño pequeño que no sea medianamente espabilado porqué cuando sumamos los grados minutos y segundos de dos ángulos no podremos operar como si de euros o centímetros se tratase.

    Seguramente ahora os estaréis preguntando por qué no hemos sido consecuentes los seres humanos con la dificultad que conlleva el uso de sistemas no decimales. ¿Deberíamos cambiar nuestros hábitos para introducir el sistema decimal en todos los ámbitos de nuestra vida y así poder hacer cálculos más directos e intuitivos? (como por ejemplo poder calcular que 460 minutos = 4,65 horas, y no 7,75 horas). Todo sería fantástico ¿verdad? Lo cierto es que han existido varios intentos de ampliar el uso del sistema decimal, concretamente en tiempos de la revolución Francesa, aunque sin éxito a largo plazo. Mala suerte...o quizás no.

    El origen propuesto para el sistema sexagesimal es bastante curioso. Parece ser que los habitantes del llamado Creciente Fértil (región histórica en los territorios del Levante mediterráneo, Mesopotamia y Persia) realizaban cálculos elementales señalando con los pulgares las falanges de los dedos restantes de cada una de las manos. Eso hace un total de doce falanges en cada mano (tres por dedo “libre”). Según esa base matemática impuesta por la fisiología de la mano se introdujo presumiblemente cierta tendencia hacia el uso de este sistema que contaba " de seis en seis". ¿A que no os lo hubieseis imaginado?

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    Reflexionando un poco más profundamente sobre las razones existentes para la victoria del sistema sexagesimal me siento obligado a decir que ciertamente existen características jugosas para su imposición. El número sesenta tiene la ventaja de tener una gran cantidad de divisores (1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 20, 30 y 60), con lo que resulta muy sencillo el cálculo de fracciones de tiempo o de ángulos. Esto también hace los cálculos básicos de trigonometría más sencillos.

    Un dato curioso relacionado con esto es la heterogeneidad en los sistemas de cuantificación del tiempo ¿Por qué cada segundo se divide en 10 décimas o 100 centésimas, en lugar de en, por ejemplo, 60 décimas o 60 centésimas? Simplemente porque estas fracciones no eran necesarias en aquellos remotos tiempos cuando se instauró el sistema sexagesimal. Son aportaciones posteriores, cuando el sistema métrico decimal se utlizaba ya ampliamente para muchas cosas.

Espero que esta información sea grata para todos.

Un saludo y sed concienciudos!