domingo, 27 de abril de 2014

¿Beber dos Litros de agua al día?

    Seguro que todos vosotros habéis escuchado múltiples veces a otras personas o en los medios de comunicación proclamar abiertamente que una persona ha de beber al menos dos litros de agua al día para poder considerar sus hábitos hídricos como “sanos”. Siempre me ha suscitado mucha curiosidad esa aparente necesidad de hidratación constante y desmesurada y me hace cuestionarme qué hay de verdad en todo esto.

    Poniendome a mí mismo como ejemplo de partida tengo que decir que normalmente me siento muy bien en términos generales. Llevo una vida bastante corriente en cuanto al control de la ingesta y por supuesto mi dieta no suele estar sujeta a revisión por parte de un especialista. No bebo más de medio litro de agua al día (y hablo de agua me refiriéndome exclusivamente al agua contenida en los elementos líquidos que ingiero). Si contásemos el agua que contienen alimentos sólidos y semisólidos probablemente la cifra se elevaría a algo más de un litro a lo sumo. Los números siguen sin salir. Analicemos el problema más al detalle.

    Si intentamos realizar una búsqueda bibliográfica en revistas científicas es realmente difícil encontrar artículos que traten el tema de un modo directo. El único artículo que he podido encontrar con algo parecido a una respuesta es uno titulado “¿Beber al menos ocho vasos de agua al día para estar saludable?”. En él los autores intentan probar que la insuficiencia renal puede estar relacionada en algunos casos con el consumo excesivo de agua. Los resultados no son para nada concluyentes pero me resulta un tanto paradójico que algo tan comentado como éste sea tan poco estudiado a nivel clínico. Quizás con algo más de tiempo y esfuerzo sea posible encontrar algo de información útil.

    Nuestro cuerpo posee una maquinaria extraordinariamente compleja para regular los niveles de hidratación tanto a nivel intracelular como extracelular. El hipotálamo es el encargado de detectar los niveles osmóticos del organismo y producir como respuesta variaciones en los niveles de la hormona antidiurética. Esta hormona es un mensajero muy importante que regula la permeabilidad al agua de vasos y de urea en el riñón. Esto conlleva una regulación de la eliminación de líquidos. Como os podréis imaginar el hipotálamo es también el encargado de controlar la sensación de sed según estos niveles osmóticos. Además de este complejo sistema cerebral existen receptores que actúan como elementos de este mecanismo de la sed en la orofaringe, el hígado, el tracto intestinal y en el sistema circulatorio.

    Teniendo este sistema tan fino y eficiente ya de fábrica me inclino a pensar que la manera más inteligente de controlar la ingesta de agua es utilizando el cerebro.

    Bebed cuando tengáis ganas y seguid siendo concienciudos.

    Un saludo.

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