viernes, 4 de abril de 2014

¿Orgánico o Inorgánico?

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    Seguro que muchos de vosotros habéis utilizado en infinitud de ocasiones los términos orgánico e inorgánico, incluso es probable que seáis proclives a clasificar las cosas que veis a vuestro alrededor en estos dos “contenedores léxicos”. La gente utiliza mucho estas palabras para referirse a desechos y cosas que debemos o podemos reciclar, y en general para clasificar las cosas en “sanas o insanas”.

    Para mí no resultó para nada fácil admitir que experimenté cierta duda cuando se me ocurrió pensar en lo que podría ocurrir durante el proceso de reciclado (el cual realmente desconozco en su totalidad) de la bolsa plástica que contenía gentilmente los residuos orgánicos que deposité el otro día en el contenedor verde. ¿Era aquella bolsa de naturaleza orgánica o inorgánica?

    Para un transeúnte incauto sería sencillo una respuesta automática tal que:

-“Claramente es algo inorgánico tío. ¿Eres idiota? No se come, y además si lo dejas en el suelo tarda trillones de años en degradarse (o algo así)”

    En cierto modo esa respuesta es apeteciblemente sencilla y coherente a primera vista, ya que existe una tendencia natural a asociar de un modo automático lo orgánico con lo perecedero y lo inorgánico con lo que perdura, mancha e intoxica. Pero ciertamente el transeúnte no ha sido demasiado avispado esta vez y ha cometido un error fundamental. El plástico señores es orgánico.

    Una explicación sencilla a este dilema semántico-químico empezaría con decir que la materia de origen orgánico, relacionada con la actividad de la vida, está compuesta mayoritariamente por cadenas de carbono e hidrógeno, conteniendo comúnmente oxígeno, nitrógeno, fósforo, azufre y algún elemento minoritario. Los compuestos inorgánicos en líneas generales son los no formados por carbono, sino por elementos distintos de la tabla periódica (los metales o las sales serían ejemplos sencillos). Existen sin embargo compuestos que contienen carbono y no son necesariamente orgánicos. Un ejemplo serían los codiciados diamantes o el grafito, formados exclusivamente por carbono inorgánico. Un apunte importante es que la complejidad de las moléculas orgánicas e inorgánicas es lo que normalmente se relaciona con el tiempo que requieren los agentes de la naturaleza para degradarlas.

    Si pensamos ahora razonadamente en nuestra bolsa de plástico indudablemente nos daremos cuenta de que tiene un origen orgánico (son fabricados con derivados del petróleo), y de que la dificultad que conlleva su degradación radica en su elevado peso molecular y su carácter polimérico. Los plásticos están compuestos por moléculas enormemente complejas, y tremendamente difíciles de degradar.
Debemos entonces recordar ahora y siempre que los términos orgánico e inorgánico responden a una clasificación lógica y clásica de la materia que atiende a su estructura química, pero que para nada son un indicativo del grado de peligrosidad de la misma.

    Un Saludo.

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