sábado, 10 de mayo de 2014

Sobre números y Apéndices

    A veces asumimos ciertas costumbres humanas como verdaderas, definitivas e inmutables. Uno de los hábitos que siempre ha despertado mi curiosidad es el uso que le damos a los sistemas métricos decimal y sexagesimal. Se trata se los sistema que utilizamos para cuantificar ángulos o el tiempo (sexagesimal) o el sistema métrico decimal (el metro). Trataré de explicarme.

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    Los seres humanos tenemos una media de 5 dedos por apéndice (5 en cada mano y pié). Este hecho hace que a la hora de cuantificar o medir algunas cosas o realizar cálculos matemáticos elementales hayamos decidido utilizar un sistema decimal. Resulta sencillo admitir que nuestro cerebro se encuentra naturalmente más cómodo y agradecido cuando trabajamos con múltiplos de diez. Nos resulta más natural e intuitivo. Muchos habréis comprobado que resulta particularmente tedioso explicarle a un niño pequeño que no sea medianamente espabilado porqué cuando sumamos los grados minutos y segundos de dos ángulos no podremos operar como si de euros o centímetros se tratase.

    Seguramente ahora os estaréis preguntando por qué no hemos sido consecuentes los seres humanos con la dificultad que conlleva el uso de sistemas no decimales. ¿Deberíamos cambiar nuestros hábitos para introducir el sistema decimal en todos los ámbitos de nuestra vida y así poder hacer cálculos más directos e intuitivos? (como por ejemplo poder calcular que 460 minutos = 4,65 horas, y no 7,75 horas). Todo sería fantástico ¿verdad? Lo cierto es que han existido varios intentos de ampliar el uso del sistema decimal, concretamente en tiempos de la revolución Francesa, aunque sin éxito a largo plazo. Mala suerte...o quizás no.

    El origen propuesto para el sistema sexagesimal es bastante curioso. Parece ser que los habitantes del llamado Creciente Fértil (región histórica en los territorios del Levante mediterráneo, Mesopotamia y Persia) realizaban cálculos elementales señalando con los pulgares las falanges de los dedos restantes de cada una de las manos. Eso hace un total de doce falanges en cada mano (tres por dedo “libre”). Según esa base matemática impuesta por la fisiología de la mano se introdujo presumiblemente cierta tendencia hacia el uso de este sistema que contaba " de seis en seis". ¿A que no os lo hubieseis imaginado?

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    Reflexionando un poco más profundamente sobre las razones existentes para la victoria del sistema sexagesimal me siento obligado a decir que ciertamente existen características jugosas para su imposición. El número sesenta tiene la ventaja de tener una gran cantidad de divisores (1, 2, 3, 4, 5, 6, 10, 12, 15, 20, 30 y 60), con lo que resulta muy sencillo el cálculo de fracciones de tiempo o de ángulos. Esto también hace los cálculos básicos de trigonometría más sencillos.

    Un dato curioso relacionado con esto es la heterogeneidad en los sistemas de cuantificación del tiempo ¿Por qué cada segundo se divide en 10 décimas o 100 centésimas, en lugar de en, por ejemplo, 60 décimas o 60 centésimas? Simplemente porque estas fracciones no eran necesarias en aquellos remotos tiempos cuando se instauró el sistema sexagesimal. Son aportaciones posteriores, cuando el sistema métrico decimal se utlizaba ya ampliamente para muchas cosas.

Espero que esta información sea grata para todos.

Un saludo y sed concienciudos!

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