viernes, 23 de mayo de 2014

Superpoblación

    Creo que no hacen falta grandes explicaciones para comprender las implicaciones de esta gráfica que aquí mismo os pego.

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    La superpoblación no es un problema que concierna solamente a las comunidades humanas. Dinámicas de poblaciones que en algún punto alcanzan niveles demográficos extremos (más incluso de los que naturalmente soporta el ecosistema) son comunes en muchos organismos y normalmente nacen de un equilibrio inestable o de un comportamiento cíclico, en el que el número de individuos en un momento determinado se eleva, debido a incrementos en la disponibilidad de un recurso o por cambios ambientales. En una situación normal esta superpoblación es temporal, ya que, el recurso en cuestión se agota, las condiciones geoclimáticas cambian o aparecen depredadores oportunistas .

    El caso de el ser humano es diferente. Nuestra superioridad intelectual hace que potencialmente ninguno de los factores antes mencionados fuerce a la superpoblación a ceñirse a la temporalidad. Esto puede ser nuestra espada de Damocles si no sabemos sacar partido de ello.

    Por un lado, las altas densidades de población permiten la existencia de grandes metrópolis. Dinámicas económicas y sociales únicas que propician el desarrollo tecnológico y científico. Existen muchas opiniones al respecto y seguramente podríamos enumerar un listado de consecuencias nefastas de la superpoblación, pero apuesto a que la existencia de muchos individuos de una misma especie inteligente tiende a ser bueno desde un punto de vista intelectual y social. Lo que parece ser una verdad absoluta es que si no frenamos el crecimiento demográfico por voluntad propia en los próximos años la única posibilidad de supervivencia a largo plazo va a ser la colonización de otros planetas. Para ello el ser humano tiene impulsar el desarrollo de ciencia y tecnología que les permita ser independientes energéticamente, para poder emprender acto seguido la colonización del cosmos.

    Existen dos trenes que podremos tomar y saldrán pronto de la estación: El tren de la multiculturalidad, el respeto, el amor y la ciencia; o el tren de la irracionalidad, la fé, la violencia y la intolerancia.

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