martes, 30 de septiembre de 2014

La Ley de Wirth y el desarrollo encefálico

     Todos conocemos la rápida aceleración en el desarrollo de los computadores desde las primigenias máquinas de IBM y Apple en los años 80. Gordon Moore, cofundador de Intel, formuló su famosa ley en 1965 que describe e incluso explica en parte este complejo proceso mediante el cual el número de transistores por unidad de superficie en los circuitos integrados se duplicaría cada 18 meses. Esto quiere decir que las capacidades físicas de las computadoras aumentarían a un ritmo exponencial y vertiginoso (que de hecho es exactamente lo que ha ocurrido desde entonces). Este fenómeno describe un aumento en la capacidad de computación de nuestros ordenadores (Hardware), pero no describe un aumento parejo de la evolución de los lenguajes de programación asociados (Software).

Gráfico que representa la Ley de Moore

     Niklaus Wirth, padre de los lenguajes de programación Pascal y Modula, postuló que  el software es un elemento que se expande para ocupar todo el espacio de procesamiento que el hardware le permite en un determinado momento y que, a diferencia del hardware, se "ralentiza" con respecto a la aceleración en la capacidad computacional. Aquí el término ralentizar, además de tener un componente literal, también exhibe un componente metafórico, en el sentido de que el lenguaje cada vez se vuelve más y más complejo. Ésto quiere decir que podemos operar en un lenguaje de programación de nivel alto, que a su vez tiene por debajo una escala jerárquica de lenguajes de programación de bajo nivel. Por ejemplo el lenguaje de programación "C" es una evolución de su predecesor B, que a su vez está basado en un lenguaje más arcáico llamado BCPL. Este sistema jerárquico es en parte negativo, ya que las posibilidades del aumento de potencia de las computadoras se ve mermada por la capacidad de procesamiento exigido por los lenguajes de programación, pero a su vez permite programar cada vez elementos más complejos.

     Richard Dawkins en su libro "Destejiendo el arcoiris" hace una comparación muy astuta entre estos fenómenos en de evolución cibernética y el nacimiento del lenguaje humano con la evolución pareja del encéfalo. Los códigos con los que hablamos no dejan de ser en algún sentido "lenguajes de programación". En un principio seguramente el ser humano comenzó su andadura semántica asociando sonidos o dibujos a determinadas cosas. Podríamos asimilar este primer paso como el código primigenio con el que el hombre empieza a manejar conceptos simples como "piedra"o "cueva". Éste sería un lenguaje de programación de nivel bajo. En determinado momento el lenguaje adquirió un nivel superior, cuando por ejemplo un individuo astuto supo "unir" estos conceptos para formar frases mas complejas tales como "Deja la piedra en la cueva". Podríamos decir que este fenómeno es un paso evolutivo en nuestro software o "lenguaje de programación" que utilizamos para entender y configurar nuestro mundo. Pasaría lo mismo con conceptos más evolucionados como "petreo", en el que ya no nos referimos a una imágen de una piedra, sino al conjunto de elementos que comparten las características comunes de las piedras. Este nivel de abstracción es claramente superior, y sería el predecesor de reflexiones filosóficas o en su extremo más abstracto, poéticas. En mi opinión una metáfora vendría a ser como uno de los lenguajes de programación más modernos para el cerebro humano, ya que requiere un nivel de abstracción superior a cualquier código de lenguaje directo.

Richard Dawkins luciendo una camiseta de protesta

     Y aquí viene la reflexión de Dawkins. Para que se seleccionase el acerbo genético que permite el desarrollo progresivo de la capacidad craneal en el ser humano, tuvo que existir en épocas antiguas una presión evolutiva. El cerebro es un órgano que consume una cantidad desorbitada de glucosa (hasta el 60% de toda la que consumimos va a parara al cerebro), por lo tanto cada gramo extra de cerebro que el cuerpo del homo sapiens ganó no pudo significar de modo alguno un cambio trivial, sino que necesariamente han tenido que ser saltos cualitativamente beneficiosos para el fitness. El cerebro consume demasiado como para poder permitirse soportarlo sin recibir nada a cambio.

Dibujo de diferentes estadíos evolutivos del cerebro

     El símil de Dawkings aporta una explicación lógica que permite la aparición de esa presión selectiva que se necesita para "agrandar" el cerebro. El lenguaje que utilizamos es una especie de software que nos programa para la vida en unas condiciones concretas y el cerebro es el hardware que tiene que poder soportarlo. Pongámonos en una situación hipotética en la que un individuo "aprende" a utilizar algunos conceptos cotidianos y a expresarlos en algún tipo de lenguaje oral o pictórico. Ese individuo puede presentar una ventaja clave con respecto a sus allegados, ya que va a ser capaz de realizar acciones complejas como trazar un plan, enseñar y/o "convencer" a otros humanos a realizar cierta acción (pongamos por ejemplo salir a cazar una bestia, derrotar a un individuo problemático o aparearse con las hembras del poblado vecino). Los individuos de la comunidad que posean una capacidad craneal que soporte la utilización de este tipo de nuevo lenguaje progresarán más que los otros. Conforme el lenguaje (nuestro software) se va haciendo cada vez más complejo, requiere individuos capaz de utilizarlo y aprovechar todo su potencial, es decir, individuos cuyas conexiones neuronales sean más aptas para el nuevo código. Éste pudo ser un fenómeno casi mágico (en el sentido estrictamente científico) de coevolución entre el lenguaje, la cognición y el cerebro.

Un saludo Concienciudos.
   



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